





Biografía
Antes de si quiera mencionar el origen de la Danza Matlachines Al Pie de La Bufa se debe de definir la palabra de "Matlachin"
Etimológicamente la palabra “MATLACHIN” proviene del nahuatl “malacotzin”, de malachos, que significa girar o dar vueltas como malacate. Por viejas crónicas sabemos que nuestros ancestros bailaban en círculos concéntricos que giraban simultaneamente y a veces en linea recta.
Esta danza de matlachines es de tipo religioso. No hay ningún antecedente que nos establesca el verdadero origen de la danza de matlachin. Algunas fuente creen que tuvo su procedencia de las danzas tlaxcaltecas de los grupos que se dispersaron por la República Mexicana con los conquistadores. Tomó características regionales al ser adoptada por los chichimecas del centro del País.
Por otra parte, se opina que esta danza de matlachin llega a Zacatecas aproximadamente en el año de 1854 a través de las tribus matlazincas que habitaban la huasteca hidalgense, que habian comenzado su retirada del centro a raíz de la conquista. Finalmente hoy en día, la danza matlachin es completamente mestiza y la prueba está en todo vestuario.
La danza “Al pie de la Bufa” es la más representativa de la Ciudad de Zacatecas, aunque existen otras danzas que utilizan el tocado estilo, penacho con plumeros verticales.
Para la ejecución de la danza de Matlachines es fundamental el violín , pues del son del violinero parte el ritmo de la tambora, que a la vez da la pauta al Capitán de los danzantes, quien suelta la pisada o paso que el resto habrá de seguir, bailan respetando la alinación de en surco, aunque intercalan coreografías en cruces y círculos cuando incluyen algunos juegos. Ejecutan infinidad de sones y cambian la “pisada” en cada recorrido. La danza es dirigida por el capitán “Don Pedro Sánchez” y el número de participantes es flexible.
En el año de 1918, el señor José Hernández (seudónimo: “jarillas”) y Antonio López (seudónimo: “la tonila”), originarios de la ciudad de Trancoso y Guadalupe, Zacatecas, respectivamente, formaron un grupo de danzas a través de las enseñanzas de sus antepasados y que a su vez transmitieron conocimientos de este fino arte, una de las tantas danzas prominentes de jarillas fue la que se inició en la ciudad de Guadalupe.
Existiendo el Sr. Don Pedro Sánchez Ventura (seudónimo: “trompoloco”) con la edad de 8 años empezo a practicar la danza, bailando en varios sitios (capillas, templos, sobre las calles de domicilios particulares) y a su vez practicando o ensallando en un lugar denominado “la granja”, así siguió, hasta que tiempo después conoció a jarillas y a la tonila, esto porque en algunas ocaciones coincidian el bailar en varios lugares, y no fue hasta en el año de 1946 cuando estas dos personas decidieron invitar al joven trompoloco junto con Alejandro Moreno Muñoz (seudónimo: “alejos”) y Alberto Moreno Muñoz (seudónimo: “rena”), todos estos originarios de la ciudad de Zacatecas y con la edad promedio de trompoloco, a integrarse en el grupo de danza tan experimentado de Guadalupe, lo decidieron tan sólo porque vieron en ellos unas personas trabajadoras, perspicases en las pisadas y demostraban gusto por lo que hacían, y trompoloco, alejos y rena no dudaron ni un instante por la invitación, así que aceptaron y empezaron a bailar en la danza de Guadalupe en una posición paupérrima.
Ya al cabo de un tiempo, de irse integrando trompoloco a su nueva agrupación, este inmediatamente tuvo un crecimiento profesional exorbitante, así que no hudo duda alguna de ser tomado en concideración para nuevos lugares de mayor jerarquía en el grupo, y por consiguiente jarillas y la tonila acomodaron a trompoloco de barriguilla (subdirección), no obstante, al cabo de hacer esto, no se precisó de las malas influencias que tubieron lugar algunas personas no muy afortunadas, desde un principio trompoloco, que es una persona que se ha caracterizado con una cualidad sencilla, dudo en ese momento del nuevo nombramiento de puesto y tomó ese nuevo deber con el pensamiento de que todo cambiaría incluyendo la relación con los demás integrantes del grupo, que en realidad no iba a ser muy acogedora, esas personas malas influyentes aorillaron a trompoloco, alejos, rena y a otras personas originarias de la ciudad de Zacatecas, a retirarse poco a poco del grupo y no asistir a varios compromisos, pero hubo la intervención del presbítero de Guadalupe que en ese entonces era el Padre Cura Bela quien aconsejo a jarillas y a la tonila a nunca abandonar a los integrantes de Zacatecas y seguirlos invitando a las representaciones de danza.
Por el difícil traslado de Zacatecas a Guadalupe, resultaba ser en ese tiempo muy tardío y hasta había veces que era realmente una hazaña el llegar al destino, por lo que se opto por comenzar una nueva agrupación en la ciudad de Zacatecas, ésta sería integrada por algunas personas erradicadas de la danza de Guadalupe originarias de Zacatecas y por otros primerizos que se integraron, junto con trompoloco y alejos, que estos dos últimos obviamente serían los dirigentes, y entonces en septiembre del año de 1950 nación la danza “Los Silleros” que para entonces se conocía con ese título y no el de “al pie de la bufa”. En la siguiente tabla se muestra los principales protagonistas de la danza los silleros:
De estos integrantes, aparte, eran 18 personas las cuales conformaban la cuadrilla. El nombre “los silleros” cual se le empezó a conocer a la danza en aquel entonces es porque, la mayoría de los participantes radicaban y radican en las faldas del cerro de la Bufa, y los hermanos Moreno Muñoz tenían el oficio de la elaboración de sillas de madera tejidas con tule, tales que estos tenían fama a su alrededor de buenos artesanos, por consecuente eran conocidos como “los silleros “.
La agrupación “los silleros” empezó a ensayar la danza en una parte llamada como “puente de palo”; un lugar bastante amplio, acorralado de abundante vegetación como, gatuñas, nopales, pirules, etc., todo lo relativo a un lugar semitemplado. Este lugar era cercano a las viviendas de los integrantes, ahí en las faldas del cerro de la bufa. Había otro lugar donde también se acostumbraba el ensayar, denominado “rebote de los estrella”, el cual también estaba cercano hacia donde radicaban los danzantes.
Todos las practicas las realizaban de acuerdo a las pisadas que ellos a la vez daban creación y otras tantas de las que les fueron inculcadas por los maestros jarillas y la tonila, después por tratar de no dejar que la danza de Zacatecas estuviera apartada de la de Guadalupe, trompoloco y otros compañeros seguian recibiendo conocimientos de la tonila, quien les enseñaba varias pisadas en el lugar donde este laboraba por las noches, en un almacen, donde la tonila salvaguardaba la seguridad.
Con gran energía y gustosos por la disposición del grupo, empezaron a darse renombre bailado incansablemente en los lugares que se encontraban y encuentran a la redonda de donde eran originarios, además de los diferentes lugares religiosos en la ciudad: capillas, templos, diferentes barrios, calles y callejones, salian a algunas comunidades cercanas. Por el amor, la voluntad y la fe, las romerías que se celebraban en aquellos tiempos, la agrupación los silleros tenían una gran participación en ellas; contando sin ningún propósito en particular, a diferencia de los sentimientos que los hacian realizarlo. Dedicaban un cierto tiempo para bailarle a la patrona de los Zacatecos, la Santísima Virgén del “Patrocinio”, ubicada en el cerro de la bufa, donde cada quincena subian para poder dar su ofrenda de baile y tiempo después tener una reunión, que data de una simple comida entre todos los danzantes, para poder convivir entre ellos, como toda una familia.
La vestimenta con la que se contaba en aquel tiempo era muy sencilla, estaba conformada con plumeros de brazos, de pluma de pavo o de gallina, los vestidos o nagüillas, de tela de franela, con dibujos y materiales sencillos, todo, como en aquel tiempo, la situacíon económica no era muy favorable para una persona, el poder tener algo ostentoso. Los silleros como su lugar de origen, era y es, las faldas del cerro de la bufa, se tomó la decisión, de evolucionar su vestuario, cambiando en la nagüilla aquellos dibujos sencillos, de algunos animales, como por ejemplo el águila para ser más precisos, y algunos otros de cualquier diseño en particular, por la imagen del cerro de la bufa en la parte superior, y por la parte inferior, una serie de grecas. El colorín que era utilzado para poder sostener los carrizos, fue suplantado por una manufactura de estambre llamada “mota”.
La evolución no se detuvó en el vestuario, si no que también la estética del baile tuvo un cambio repentino, la tradición impuesta desde sus últimos mentores, es que al bailar se caracterizaba una coreografía recta de cada línea de la cuadrilla con respecto a la simetría correspondiente, dando esto un desplazamiento sencillo y paupérrimo, se le dio un poco de contraste al cambiar esa coreografía de recta a zig-zag, resultando un poco más de movimiento para las líneas de la cuadrilla, una mejor visibilidad de ejecución, arte y conjugación de figuras cuando se ejecutan diversos juegos, y como de pisadas comúnes que se les puede dar el tipo de movimiento zig-zageo. Los huaraches que predominaban primeramente, se caracterzaban por ser de banda de hule con un grosor bastante considerable, un trozo de cuero o piel llamado tapadera, y una correa de cuero para poder sujetarlos en los pies. Ese tipo de huarache era fundamental para poder darle vida a la pisada, cada integrante tiene que ser capaz de efectuar un sonido acorde a la pisada.
NOMBRE Seudónimo, función en el grupo, vive
Pedro Sánchez Ventura - "Trompoloco", capitán de cuadrilla, vive
Dionisio Padilla - "Nicho", tamborero, finado
Juan Jesús Raudales Juárez - "Monjeloco", violinista, vive
Alejandro Moreno Muñoz - "Alejos", capitán de cuadrilla, finado
Juan Medina - "Marcofias", viejo de la danza, finado




